Por: Emilio G. Río, PMP

Marzo 9 de 2021 

Un principio que pretende continuar siendo válido -sin necesariamente ser universal- es que cualquier proyecto requiere de inicio: la idea de negocio, el recurso financiero y la gente correcta -o suficientemente capaz- para concretar tal idea. Pero considerando tal principio el resultado no siempre suele aportar lo esperado.

En este preciso momento, imagínelo, en cualquier parte del mundo hay dos, tres, cinco, o cualquier cantidad de emprendedores, inversionistas, en ocasiones simplemente personas con los mismas ideas e intereses sin necesariamente tener experiencia en negocios, que están reunidos en una mesa discutiendo cualquier idea que suponen -o por otras referencias están en la certeza- será negocio. Dicho más simple, que a través de cierta inversión de recursos y cierto esfuerzo, obtendrán la utilidad monetaria que pretenden. Las más de las veces siguiendo experiencias de quienes ya lo han logrado. Otras, siguiendo una nueva idea que se espera o se supone será exitosa como negocio.

En nuestro campo profesional a tal iniciativa y esfuerzo -sea personal u organizacional- se le considera un proyecto. Y éste, en el mejor intento de ser exitoso requiere de requisitos previos a observar y cumplir si no se desea que el mismo resulte en un rotundo fracaso profesional y en no pocas ocasiones emocional, sin dejar de considerar el costo al drenaje.

Si bien es correcta la lluvia de ideas que antes imaginamos, será conveniente que la que sea seleccionada sea estructurada de tal forma y fondo que incremente la probabilidad de éxito o incluso que deje a la vista la probabilidad de cancelación de la iniciativa si es que de antemano se puede demostrar que tal iniciativa no alcanzará los resultados y valor esperado.

Establecido lo anterior convendrá observar la estricta recomendación de -antes de cualquier inversión- llevar a cabo previamente, al menos, las siguientes acciones:

El resultado de tal Caso de Negocio debe ser determinante. No en pocas ocasiones hemos observado que el resultado es negativo, sin embargo suele haber quien se empeñe en convertirlo en positivo debido a diversos intereses. Desde luego tal caso, no es parte de nuestra recomendación. Piense en ello, dado que a partir de dicho análisis y su resultado es que se determina el inicio de un proyecto donde, después de mucha inversión de recursos y tiempo se logrará el éxito o fracaso del negocio que decidió emprender.